Luego de algunas indecisiones, abrazó la vocación por los estudios de comunicación. Su intención era dedicarse a la radiofonía, aunque lejos del micrófono. No obstante, nuevos errores, malentendidos y algunas carambolas lo depositaron en la docencia universitaria, que hoy ama. También ama la fotografía, las películas, los libros de cuentos y los ensayos de temas paganos. Dicen por ahí que coordina la Licenciatura en Comunicación de la UNGS, carrera que estudió, y que además en los ratos libres -que no tiene- cursa el Doctorado en Ciencias Sociales de la UBA. Pero él prefiere decir que su mejor virtud es la curiosidad, junto a las pasiones que la alimentan, y que su máxima aspiración es no perderla nunca.