Sombras desde el 203
Por Ámbar Agustín Guevara
Dos parciales el mismo día. Como siempre se juntan los parciales. Odio el sistema educativo. Problemas Socioeconómicos Contemporáneos, recursada. Obviamente, estoy leyendo textos que no me leí la cursada pasada. Por lo menos, esta vez le pongo más ganas con mi agenda ajustada. Dos textos me faltan por leer. Arranco con el primero, me aburre y chusmeo el otro. De Pilar Calveiro, sobre los campos de concentración en la Argentina durante la última dictadura militar. Una frase de la primera página me pegó bien fuerte y me es imposible seguir del shock que me queda: “Según los testimonios de algunos sobrevivientes, Juan Carlos Scarpatti afirma que por Campo de Mayo habían pasado 3.500 personas entre 1976 y 1977”. Campo de Mayo. ¿Ese Campo de Mayo? ¿El Campo de Mayo que yo conozco? ¿El que está acá a la vuelta?
Uno de los locales de los que me toca rotar es en Olivos, viajo con el 203, que pasa por Campo de Mayo. No sabría nombrar la cantidad de veces que pasé por el lugar, que lo vi, una completa ignorante de tal hecho. Jamás volveré a pasar con el mismo sentimiento de ignorancia. Eso me lleva a pensar, la cantidad de veces que uno ha podido llegar a pasar por este lugar con tanta naturalidad, yendo apurado al trabajo, a estudiar, llevando a los chicos a la escuela o incluso de paseo.
Analizándolo mejor, tiene todo el sentido del mundo, solo que jamás lo razoné así. Durante la última dictadura cívico militar de nuestro país, entre 1976 y 1983, funcionaron en Argentina 340 campos de concentración-exterminio. Se estima que por ellos pasaron entre 15 y 20 mil personas de las cuales el 90 por ciento fueron asesinadas. Sigo leyendo y me sigue generando un sentimiento feo, parecido al de cuando algo da impresión. Nunca me pasó una sensación como esta cada vez que se escuchaba mención de los sucesos de la última dictadura militar. Sin embargo, sentirme tan cerca de un lugar donde pasaron tantos sucesos atroces sí que me deja la piel de gallina, todo el sentimiento a flor de piel.
No es simplemente otro suceso histórico, un lugar histórico. Es un momento donde marcó a la historia argentina, los nombres de esos desaparecidxs permanecerán como fantasmas, como sombras que recorren esos ahora intransitables centros clandestinos. La verdadera sombra de la historia argentina, que tras esos sucesos consiguió una democracia ininterrumpida de 42 años.
Campo de Mayo tiene una superficie de aproximadamente 4.200 hectáreas , aunque algunas fuentes indican hasta 8.000 hectáreas. Esta extensa área militar, situada a unos 30 kilómetros del centro de la Ciudad de Buenos Aires, incluye instalaciones del Ejército Argentino y de la Gendarmería Nacional Argentina, así como escuelas militares y el Hospital Militar Campo de Mayo. Incontables veces he pasado, bordeando, yendo por la Ruta 202. Algunas veces observaba los saludos que practicaban. Otras veces se les veía entrenando, corriendo en grupo, haciendo lagartijas o abdominales en el pasto verde.
Averiguando por Internet, se ofrecen visitas guiadas a grupos, con un contacto de correo electrónico para poder organizarlas. Lastimosamente, no habrá visitas guiadas hasta dentro de tres semanas, cuando este trabajo lo tengo que entregar en un par de días, ni quiero saber cuántos (y ustedes tampoco). Sin embargo, eso no me detiene, busco por Youtube algunos videos del lugar, paseo bordando, mirando a través de la cerca, observando, analizando, imaginando, contando. Mucho campo, sin duda, mucho verde, mucho bosque.
Por la Ruta 202, yendo para Don Torcuato, hay una sector con un cartel: “Nuevo espacio para la memoria y promoción de los DDHH”. Este proyecto se aprobó por el gobierno de Alberto Fernandez en 2022. Tras el anuncio de tal proyecto, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, en conjunto con los ministerios de Defensa y Obras Públicas desarrolló un conjunto de acciones para concretar este espacio de memoria. Hoy en día solamente queda ese cartel y una casita donde, de vez en cuando, se puede observar un soldado haciendo guardia.
Un año más tarde, el 1° de octubre de 2023 se realizó un debate entre los candidatos a presidente sobre derechos humanos y convivencia democrática. El candidato Javier Milei, en ese entonces, declaró que los desaparecidos “no fueron 30.000, sino 8.753". Gracias a sus políticas, el proyecto que buscaba preservar la memoria de los desaparecidos, de aquellos que nunca pudieron regresar a sus hogares, no es más que un cartel y una construcción que ni siquiera se encuentra a medio hacer.
Seis meses después, ese cartel en conmemoración por la Memoria, Verdad y Justicia está dañado, medio caído y abandonado. Un gesto de lo que causan las personas en el poder, que abandonan a su suerte a su propio país que dijeron cuidar y mejorar.
El día de la entrega de este trabajo práctico, otra vez, como rutina, paso bordeando el lugar en el colectivo. Ya lo noto, ya no lo miro con los mismo ojos que antes, es el mismo lugar de aquellos hechos, pero es en tiempos distintos. Un lugar por donde pasamos todo el tiempo en nuestro día a día, donde muchos chicos ven una oportunidad de estudio, de trabajo asegurado. Un lugar donde en algún momento, en algún lugar de esos lugares que pasan los nuevos chicos que entran, se cometieron actos atroces. Y, sin embargo, sus gritos, sus llantos, sus miedos quedaron vagando entre los árboles acompañados del viento. Ojeando mejor, mirando más allá de los árboles, ese camino que se crea entre los árboles y hojas, se pueden ver. Aquellos pibes, están presentes, en la memoria de algunos, en la lucha de otros más. Son las flores que van floreciendo, una señal de su resiliencia.
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