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Graciela Podestá es militante peronista desde sus 16 años, con un padre conservador y una madre gorila, eligió seguir los pasos de su tío peronista.
Luego de estar en “retiro activo” con sus compañeros, los tiempos actuales los han llamado para estar presentes y apoyando los valores que tanto han defendido.
A partir de la aprobación, en junio de 2024, de la Ley Bases algunas empresas estatales pretenden ser privatizadas y yo trabajo en una de ellas: Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), específicamente la que provee de agua y saneamiento a la Ciudad de Buenos Aires y a varios municipios del conurbano.
ILVA Porcellanato es una empresa ceramista que opera, u operaba, en el Parque Industrial de Pilar desde 1992. El acampe a sus puertas cuenta 45 días de protesta y comenzó luego de que a sus trabajadores y trabajadoras les sea negado el ingreso a la planta. ¿Qué me trajo hasta acá?
La merienda y todo aquello me dejó unos tintes de amargura. Nadie escribe sobre las historias de las veredas, ni de las manos que la forjaron y tampoco de las cabezas que la planificaron, ¿será este el llamado a la aventura?
Evita decía que Perón formaba parte de ese grupo muy pequeño —“muy pequeño”, aclaraba— de los hombres que conceden un valor extraordinario a todo aquello que es necesario hacer. Creo que ser cronista es eso: primero creer necesario el viaje, luego convertirlo en la razón de tu vida, volverlo extraordinario porque es necesario para vos. Perón era, en cierto modo, un cronista de la vida. Hoy es el día de mi viaje.
Toda nuestra historia fue construida en suelo pisoteado, y me alegra que en la entrada de este lugar haya un recordatorio de que lo atroz puede dejar de serlo, que con el tiempo las historias se resignifican y que, mientras no dejemos de recordar, la memoria será el suelo firme que nos sostiene.
Sigo leyendo y me sigue generando un sentimiento feo, parecido al de cuando algo da impresión. Nunca me pasó una sensación como esta cada vez que se escuchaba mención de los sucesos de la última dictadura militar. Sin embargo, sentirme tan cerca de un lugar donde pasaron tantos sucesos atroces sí que me deja la piel de gallina, todo el sentimiento a flor de piel.
Pienso en que los 30.000 casos de desapariciones forzosas lograron eso en nuestro país, ya que parece imposible intentar tapar esa erosión que dejó el terrorismo de Estado a lo largo y ancho de nuestra tierra.

