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La fuerza de las paradojas


50 años - Haroldo Presente

-Diario de La Conti-

Los aniversarios son paradójicos. Dislocan el tiempo haciendo presente y destacable algo que incluso puede ser indeseable recordar. Marcación de la continuidad temporal tan arbitraria como necesaria.

Detener el flujo y decir. Un día como hoy alguien fue desaparecido por la fuerza de un Estado tomado por la fuerza. Un día como hoy el terror se esparció en una familia, una comunidad, una patria desolada.

Un día como hoy secuestraron a Haroldo Conti y ya no pudo más escribir, vivir, que era para él algo muy cercano. Pero, ni una cosa ni la otra.

Un día como hoy, hace 50 años, un 5 de mayo, en la datada rememoratoria comunal, comienza otra historia.

La de esa otra entidad paradójica, la del desaparecido, que como dijo alguien, es tan cruel como indestructible, expansiva, replicante.

Y a las paradojas qué mejor que ofrendarles otras. Como puede ser el convocar a una orquesta de infantes, de jóvenes, es decir, los que expresan el ciclo renacido de una comunidad, que "de repente", esta orquesta, tiene el nombre de aquel, el intentado ser extirpado y que de repente así/aquí/allá florece en varias decenas de rostros, sonidos fluviales, murmullos irrespetuosos a autoridad alguna. Vaya legado.

Y de repente, nos enteramos (paradoja al cuadrado) que tal orquesta, la Orquesta infanto juvenil Haroldo Conti, no había tocado aun en la casa del Delta de aquel, siendo incluso sus integrantes en su gran mayoría habitantes délticxs.

Pero es también sabido y necesario recordar que las paradojas no son necesariamente azarosas. Muchas voluntades por caso se aglomeraron para que ocurriera lo que ocurrió, un día como hoy, o ayer nomás.

Derivas de un Taller que devino una conversa expandida de espacios y grupalidades isleñas que tienen al bien común como su horizonte de acción y reflexión.

Entramada en y por una estatalidad que habilita y da condición de posibilidad a la existencia vivencial de paradojas, como éstas, que son en suma el modo de expresión de lo popular. Para certidumbres cristalinas y cristalizadas he allí las vanguardias iluminadas o los fascismos.

Las formas del legado

Imaginemos tres formas del legado. No porque sí, en abstracto, sino extraídas de lo vivido, por caso en torno a los 50 años “sin” Conti.

La cofradía: la reunión de aquellxs en torno a una fraternidad vinculada en este caso a una obra, una vida, un espíritu vital, hacedor incluso de formas de lo fraterno.

No es casual que sean fotos de mesas pobladas y compartiendo un almuerzo, unos mates, como las elegidas para representarlo. Sea con vecinxs, sea con Walsh y otrxs; de vecinxs como colegas, de estos como parte de un estar cotidiano.

Las variaciones: su obra tomando formas múltiples, variadas; desde una historieta a una obra de títeres, desde una obra de teatro a un cuadernillo educativo.

Qué hace que un escritor devenga una usina creativa de tantas singulares formas expresivas. Quizás haya que buscar en su apuesta vital (vivir antes que escribir, vivir como lo que se escribe, escribir lo que se pretendería vivir) ese manantial cuasi infinito.

La cofradía, la variación y la deriva. O podemos decir la marea: en este caso de un piberío que, cantándole a ella, la marea, se canta a sí mismo y al Conti que llevan en su nombre. Como el nombre de su nombre, Paraná, al que tb nombran y cantan.

Cómo pervive un autor en nuevas/otras generaciones. Afirmando el poder de lo que expresa lo mínimo e indispensable, como dice una contiana amiga. De aquel que elige y necesita salir al camino, navegar los ríos, conversar con el vecinx, hacer lo que se necesita, hacer.

Lxs pibxs cantando sobre la marea, pero también sobre la lluvia, el campo, no solo hablan de Conti sin como/junto a él. Diluyendo, fusionando allí su nombre, deviniendo otra cosa: no hay progreso sino mutación, deriva.

Qué otro destino/deriva espectral hubiera deseado aquel que garabateó: escribir historias como si se cantara en medio (y no al costado) del camino y que se recuerde esa historia y no quien la contó.

Reunión derivosa de variedad cofrade pues, como una praxis del legar.

Así será, seguirá siendo nuestro modo de evocarlo y apropiarlo, en estas fechas, como modo de asumir esa/una/nuestra vida/obra.

Sebastián Russo Bautista
Casa Museo Haroldo Conti


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